Lugares de interés

En las siguientes líneas vamos a hacer un recorrido por los rincones y lugares de interés del pueblo, igual no son grandes monumenos ni paisajes expectaculares pero si bonitos rincones y naturaleza 100%.

El Humilladero

Situado en la salida del pueblo hacia Peñaranda de Bte. es el más representativo de los monumentos de Rágama.

Se trata de una cruz de granito con cristo en el frente y la piedad en el reverso, franqueado por cuatro columnas unidas por arcos adintelados de una sola pieza. Podría datarse de la primera mitad del siglo XVI.

También encontramos por las calles del pueblo varias cruces de granito correspondiéndose con varias estaciones de un viacrucis que acaba en el humilladero.

El Humilladero

Situado en la salida del pueblo hacia Peñaranda de Bte. es el más representativo de los monumentos de Rágama.

Se trata de una cruz de granito con cristo en el frente y la piedad en el reverso, franqueado por cuatro columnas unidas por arcos adintelados de una sola pieza. Podría datarse de la primera mitad del siglo XVI.

También encontramos por las calles del pueblo varias cruces de granito correspondiéndose con varias estaciones de un viacrucis que acaba en el humilladero.

Calles y plazas

Aparte de su ejemplar iglesia, todo el pueblo está poblado por numerosos edificios civiles de traza mudéjar. Comenzando por el ayuntamiento, de impecable planta rectangular y arcos de medio punto y rebajados en huecos de planta baja y 1ª respectivamente.

Además son numerosas las casas que, de menor o mayor rango, responden a características similares, normalmente de dos plantas y, cómo no, a base de ladrillo macizo y tapial.

Calles y plazas

Aparte de su ejemplar iglesia, todo el pueblo está poblado por numerosos edificios civiles de traza mudéjar. Comenzando por el ayuntamiento, de impecable planta rectangular y arcos de medio punto y rebajados en huecos de planta baja y 1ª respectivamente.

Además son numerosas las casas que, de menor o mayor rango, responden a características similares, normalmente de dos plantas y, cómo no, a base de ladrillo macizo y tapial.

El románico mudejar: Iglesia del Salvador

Formada por 3 naves en planta basilical, la principal de mayores proporciones, está separada de las laterales por 3 arcadas de granito, la más cercana al altar, de menor tamaño y con bolas que nos permiten datarlos en la época de los Reyes Católicos.

Las bóvedas son de cañón, rebajado en los laterales y con lunetos en la central, a base de ladrillo enlucido. Las capillas de las naves laterales son la excepción, con una bóveda de crucería en la sur y un excepcional artesonado mudéjar en la norte.

Las tres naves están rematadas por sendos retablos barrocos, con grandes columnas salomónicas y dorados, según se dice, por la herencia del conquistador Ragameño Francisco de Carvajal. Además encontramos imagenería de gran calidad como “San Miguel” y “San Gabriel” en el altar mayor o la Virgen del Rosario, patrona de Rágama, en la nave sur.

Franqueado por los Santos antes citados, preside el retablo mayor un relieve de “La transfiguración del Señor”, fiesta del pueblo junto con la de su patrona. Bajo este se encuentra una pequeña imagen de la Virgen de las Virtudes traída del abandonado convento del mismo nombre, aunque ha perdido su posible valor por pésimas restauraciones.

El artesonado mudéjar de la nave norte es una de las mayores joyas de la iglesia. Podemos apreciar la lacería geométrica propia de su estilo aunque lamentablemente se esté perdiendo el dorado y policromía originales. La decoración se completa con mocárabes aunque uno de ellos se haya perdido por la inestabilidad de su estructura.

Caracterizadas por la piedra arenisca de Villamayor, encontramos las bóvedas de crucería de la capilla del Rosario (patrona de Rágama) y del coro. La primera con sus esbeltos nervios y terceletes adornados con medallones, pone la nota discordante en el contesto pesado y robusto. La segunda, tendidísima, tiene alardes decorativos más cerca del ornamento que del carácter estructural.

Además de su bóveda, en el coro cabe destacar su espléndida sillería tallada, seguramente traída del desaparecido convento de las Virtudes.

Cañada Real

La Cañada Real Soriana o “Cordel de Merinas” recorre de norte a sur el término de la localidad, con una anchura media de 60 metros, es un recorrido de ganado en la tradicional trashumancia de sur a norte y viceversa, buscando los pastos.

Cañada Real

La Cañada Real Soriana o “Cordel de Merinas” recorre de norte a sur el término de la localidad, con una anchura media de 60 metros, es un recorrido de ganado en la tradicional trashumancia de sur a norte y viceversa, buscando los pastos.

Monumento V Centenario

Rágama fué cuna de conquistadores, así lo atestigua el monumento al V Centenario en la plaza del mismo nombre, que recuerda al ragameño Francisco de Carvajal, conocido como “El Demonio de los Andes” y sus “hazañas”.

También reyes han pasado por el pueblo, Juán II incluso sufrio un intento de golpe de estado estando en Rágama. El emperador Carlos V también pasó por aquí en su retiro a Yuste en 7 de Noviembre de 1554.

Los Lavajares

La laguna de Lavajares en el límite norte del término municipal, es zona protegida de aves como la avutarda que anida en la zona, es dormidero habitual de aves migratorias como las grullas, además de despensa de otras muchas aves acuáticas como ánades, garzas, cigüeñas etc.

Además, repartidos por el término municipal existen numerosos prados de pasto con pequeñas charcas o lavajos.

Restos arqueológicos

Fuera ya del pueblo, en el camino de Horcajo de las Torres, se encuentran las escasas ruinas que quedan de una perdida torre medieval.

Mientras que entre los términos de Zorita de la Frontera y Rágama, se encuentra el paraje en el que aún se observan los muros del derruido convento de las Virtudes, del que proceden muchas de las obras de la actual iglesia.

Ermita de la Virgen de Fátima

A la salida del pueblo camino de Cantaracillo encontramos el recinto de la virgen de Fátima, construido a principios de los 90.

No podemos dejar de mencionar los numerosos jardines que jalonan las calles del pueblo, adornados con fuentes y estatuas, algo inusual en un pueblo de nuestro tamaño. Y el polideportivo, un vergel que en verano se llena de actividad.